Hoy en día es común que la mayoría de personas tengan deudas, pareciera que es una moda en la que cada día encuentra más adeptos. Y no me refiero a las deudas que te ayudan a escalar, como comprar casa, un nuevo vehículo, un terreno rústico con metas a construir el día de mañana, estudiar una maestría etc. Cuando hable de deudas quiero referirme específicamente a deudas de tarjetas de crédito que en lo sucesivo denominaremos TC.
Fue en la década de los 90´s que la banca nacional “democratizó” el crédito rotativo repartiendo tarjetas de crédito a diestra y siniestra quizá con la idea de aumentar sus pasivos y lograr un mejor precio al venderse a bancos internacionales, anterior a esta práctica las TC eran otorgadas solamente a personas VIP, teniendo que reunir requisitos que solo unos pocos podían cumplir, sin embargo muchas personas cayeron en esta trampa sin saber que con los salarios que se devengan en este país, la posterior dolarización y el incremento a la canasta básica, es imposible salir de una deuda de TC pues están minuciosamente diseñadas para ello.
Ya para el año de la dolarización, inicios del 2001, ante la disminución del poder adquisitivo que provocó el cambio del Colón al dólar, se desarrollo una campaña sistemática para repartir plástico a la mayoría de salvadoreños, tuvieran o no ingresos fijos o trabajo formal. Los que tenemos 4 dedos de frente nos dimos cuenta de inmediato que esto obedecía a un contubernio entre la banca y el estado, en esa época liderado por ARENA, para que los efectos de la dolarización fueran imperceptibles en la población.
Cinco años después de la dolarización era necesario tener un crédito rotativo para vivir dignamente, debido a la inflación y prácticamente a la devaluación del poder adquisitivo del dólar. El problema se agravó aún más con la cultura del consumismo provocado por el envío de remesas desde los Estados Unidos, más parece una competencia la que se lleva en la sociedad, todos queremos estar mejor que nuestro vecino, andamos con más de un celular y procuramos que sea de última generación, ya no queremos cocinar en casa los fines de semana. Sólo en un fin de semana, el gasto de los salvadoreños, en cuestión de consumo, supera los $39 millones, de acuerdo a un sondeo realizado en 2007 por la Cámara Salvadoreña de Empresas Consultoras (CAMSEC). (http://www.uca.edu.sv/virtual/comunica/archivo/jun292007/notas/nota2.htm)
Prácticamente nuestra sociedad es una copia de la sociedad norteamericana con la única diferencia que en los USA si bien es cierto que las personas acostumbran tener 3 o 4 tarjetas de crédito, salir a comer los fines de semana, salir de viaje una vez al año etc. Los ciudadanos están acostumbrados a producir así como gastan, tienen 2 trabajos diarios y uno parcial los fines de semana de esa manera es fácil tener ingresos que cubran la vida de consumo que llevan. En el salvador la única manera de no generar deudas es llevando una vida modesta, recurriendo a opciones que nos enseñaron nuestros padres, que forman parte de nuestras tradiciones propias, da grima que ahora algunos jóvenes celebran el “Oktuberfest” que es propia de la tradición alemana.
A continuación enumero algunas recomendaciones para que puedas vivir sin deudas, no son cosas del otro mundo:
• Evite utilizar más de una tarjeta de crédito, tenga en cuenta que ese dinero extra tendrá que cancelarlo tarde o temprano.
• Haga un presupuesto de gastos familiares en base a prioridades y apéguese a él.
• No haga compras no planificadas para aprovechar una supuesta oferta que al final no necesita.
• Gastos como Gasolina y Supermercado no es recomendable hacerlas con tarjeta de crédito porque es difícil respetar el presupuesto asignado, hágalas en efectivo.
• Destine las salidas a comer fuera para casos especiales, por muy sencillas que parezcan al final del mes serán gastos considerables.
• No caiga en las trampas del comercio, si no tiene para vacaciones o para celebrar x día, simplemente no lo haga, el mundo no se acabará porque usted no participa.
• No trate de ahogar su situación económica en vicios, solo complicará más su situación.
• Nunca olvide que su empleo “No es eterno” y tiene que trabajar pensando en estar preparado cuando le falte.
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